¿Cómo se relacionan la Nutrición y la incidencia de enfermedades?

Estudios recientes

Recientemente se ha publicado un estudio sobre la relación de una correcta Nutrición y la incidencia de enfermedades, cuyos contundentes resultados no deben dejarnos indiferentes. Ha sido el mayor estudio que se ha realizado en el mundo sobre nutrición, con más de 7.000 participantes y 200 investigadores, y ha tenido una duración de cinco años.

En el estudio participaron 2 grupos de personas. A uno de ellos se le indicó que siguieran una dieta baja en calorías y grasas, mientras al otro se le diseño una dieta basada en su calidad nutricional.

Pronto se obtuvieron varias conclusiones: los pacientes del segundo grupo, a pesar de seguir una dieta más calórica, perdían peso y perímetro abdominal de forma más marcada que en el primer grupo. Pero la conclusión más importante fue que los investigadores se dieron cuenta de que el segundo grupo, reducía de forma muy intensa el riesgo de padecer infartos de miocardio y cerebrales (un 50% en el caso de los infartos cerebrales y un 30% en el caso de los infartos cardiacos). Estos datos contrastaban con la capacidad de los fármacos para reducir el colesterol, que sólo disminuían el riesgo de problemas cardiovasculares en 1,8%. (web “Clinical Nutrition”)

Hipócrates ya en el año 460-370 a.C, sabía de la influencia que tiene la alimentación en nuestra salud: “Que el alimento sea tu medicina” proclamaba.

¿Qué está sucediendo?

¿Qué ha pasado en nuestra sociedad para que esta máxima se haya diluido tanto que ni tan siquiera nos paramos a pensar si los alimentos que ingerimos juegan a nuestro favor y sin embargo revisemos con lupa las calorías que llevan, mientras obviamos si conservan algún nutriente válido para nuestro organismo?

Es verdad que actualmente impera la cultura de lo inmediato, incluso desgraciadamente para nuestro momento sagrado, que debería ser el momento de la ingesta de alimentos. Pero es que la nutrición va más allá de la simple alimentación; nos referimos a algo insustancial, cuando ese algo, aporta poco o nada a hacer crecer nuestro objetivo o expectativa, sea este el que fuere. Y así mismo pasa con la comida diaria que ingerimos, es insustancial en relación al objetivo que persigue, que es aportar los nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento de todos nuestros órganos y que estos puedan hacer su trabajo óptimamente cual equipo de alto rendimiento bien sincronizado.

La visión cortoplacista que nos invade nos lleva a renegar del esfuerzo que implica mantenernos en unos niveles de salud óptimos. Imagino que esta visión ha sido influenciada por la cantidad de tareas diarias que nos vemos abocados a realizar y también por las grandes y potentes campañas de las empresas del medicamento, que conocedoras de las tendencias del ser humano hacía el camino de lo fácil y lo rápido, han sabido llevar a cabo y gestionar con unos resultados espectaculares, para sus intereses, sin parangón en la historia de la humanidad.

Sin embargo y pese a todo ello, no podemos eludir nuestra responsabilidad en cuanto a lo que acontece en nuestras vidas. ¿Quién puede negar que la nutrición es la base de la salud junto con una buena higiene emocional, física y mental? Ingerir los nutrientes necesarios, practicar ejercicio físico con regularidad y ser coherentes entre nuestro hacer-sentir-pensar, nos lleva indiscutiblemente a vivir nuestros días de una forma equilibrada, y tal y como decía Aristóteles en el equilibrio está la virtud.

Los déficit nutricionales y los Objetivos

Cualquier déficit nutricional mantenido en el tiempo, bloqueos o desequilibrios emocionales y/o pérdidas de ejes físicos por sedentarismo o posturales, nos llevan a que nuestro PH se vuelva ácido, y es esta acidez en nuestro organismo lo que provoca la alteración en los procesos metabólicos que da paso a lo que llamamos enfermedad, dolores, malestar, desregulación del sueño, falta de concentración, apatía, tristeza etc, etc, etc…. Y que yo entiendo como una “merma de Salud” producida por el no reconocimiento a la autoridad del cuerpo.

Diseñar una estrategia para disfrutar de una vida saludable, no sólo es posible, sino que además es imperativo si queremos conseguir objetivos y marcarnos retos de cualquier índole para nuestra evolución. Si estás comprometido con tu éxito te acompaño en el camino.

Un libro que nos ayuda a entender y tomar consciencia sobre este tema y que recomiendo por su practicidad y fácil lectura: Los grupos sanguíneos y la alimentación (Peter JD`Adamo).

¿Cómo de importante es el papel que das a la nutrición en tu vida diaria? Te leo en los comentarios 😉


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